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La historia es por todos conocida. Una película célebre instalada en el colectivo popular: “Soñar no cuesta nada”. El director Rodrigo Triana la enmarca dentro de la tragicomedia del acontecer nacional. El guión real prescinde de hechos notables, emparentados con las conductas humanas y se recuesta en la ladera de la justicia. Se exige justicia, castigo, condena y se disimula la ausencia del Estado. Se concentra en el resultado, se eluden las causas.
La historia es inverosímil pero se impone a todos porque sustancialmente es verdad. En abril del 2003, soldados de las compañías Buitre y Demoledor de la Brigada VI del Ejército, que patrullaban la vereda Las Morras en Caquetá se toparon accidentalmente con un cañonazo inesperado: canecas repletas de dinero, en los dominios de las Fuerzas Armadas Revolucionarias: FARC. Se habla de 40 mil millones de pesos, hallados en el lugar, una buena parte en dólares.
Es fama que el gobierno central controla mucho menos territorio del que imagina. A las 3 de la tarde domina el 70%, a las 9 de la noche sólo el 50%. El resto se lo disputan la guerrilla, los paramilitares y la delincuencia común. Las montañas y la selva son tierra de nadie. En esas tierras de sangre, sudor y lágrimas estaba la guaca.
Emocionados los reclutas se abrazan con sus superiores, se felicitan mutuamente. La alegría es lógica: Guaca, en la cultura indígena significa fiesta. Es el tesoro que se esconde con el temor que lo descubran. Es un hoyo en la tierra donde se ponen a madurar las frutas. El dinero extraído de las fauces de la Pachamama, la madre tierra, es tomado por los militares como un botín de guerra, como un pago de la providencia a tantos años de lucha, miseria, marginalidad, olvido. Esa misma noche deciden repartirse la fortuna.
Pero la ley de los hombres que en ocasiones suele ser laxa, ambigua y sensible cuando se trata de los poderosos (remember el caso Bancolombia vs Gilinski), es implacable a la hora de ajustarles las clavijas a los más débiles. Los militares involucrados son formalmente acusados y llevados a juicio por peculado: apropiación de bienes del Estado.
El mismo Estado, que abandona a sus servidores públicos (es la figura legal que la
Justicia Militar les otorga a los 144 soldados para poderlos llevar al estrado) es el que les exige ética, conducta, patriotismo. El subintendente John Frank Pinchao que estuvo 7 años secuestrado por la guerrilla, hasta que logró escapar por sus propios medios de ese cautiverio, es la prueba reina.
La Justicia Penal Militar, bastante cuestionada por la sociedad civil (un militar que juzgue a otro en estos tiempos es algo difícil de comprender), fue la encargada a través de un Tribunal de iniciarles un proceso a esos subalternos infieles.
En un juicio caracterizado por su desprolijidad, unas pruebas de polígrafo no legalizadas fueron suficientes para derrumbar el muro que sostenía el proceso y dejar libre a los 144 condenados. Luego de años de inútiles audiencias, la puesta en escena deberá repetirse ya que se violó el debido proceso y el derecho a la defensa, según el Tribunal.
Todo vuelve al punto de partida. Se deberá realizar un nuevo juicio. Nuevos testigos. Nuevos elementos saldrán quizás a la luz pública. De los 144 soldados que participaron en la fiesta (la guaca) solo 62 estaban detenidos. Los otros se esfumaron…al igual que gran parte de la platita.
El Estado es un jugador mañoso, “pierde tiempo”, ha cometido muchos errores. Está encartado con este caso. Quiere ganar el partido y no sabe cómo. Y para peor, tiene al árbitro comprado y a la tribuna en contra.
Esta historia que nació en la sombra, seguramente morirá en la sombra.
En un país que tiene superpoblación de contrabandistas, narcotraficantes, paramilitares, guerrillas, desplazados por la violencia, delincuencia común, ladrones de cuello blanco, gobernantes corruptos, impunidad, congresistas presos, alcaldes elegidos mediante fraudes, ¿sigo?, aplicarles la Ley a unos soldados por un dinero que ni siquiera le pertenecía al Estado parece ser, realmente, un mal chiste.
¿Usted cree, realmente que los soldados son culpables? ¿Culpables de qué?
Creado por jlinares50
10:02:38