17.06.07
Granda: atrapado sin salida
Este Granda no tiene nada que ver con Chabuca, la inolvidable “flor de la canela” quien arrancaba suspiros en el puente de La Alameda en Lima, su ciudad natal. Este Granda, (Rodrigo), es conocido como el “canciller” de la más antigua organización guerrillera del continente y acaso del mundo: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC. Argumentando una razón de Estado, el gobierno de Álvaro Uribe, lo liberó en una audaz jugada unilateral, junto a más de un centenar de hombres de ese grupo insurgente, para servir de “peacemaker” en su ofensiva diplomática por lograr recuperar a 57 ilustres secuestrados, entre los que se destaca la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt.
El rebelde Rodrigo Granda está en el centro de la escena. La justicia de Paraguay lo acusa de ser el autor intelectual del asesinato de Cecilia, la hija del ex presidente guaraní Raúl Cubas y lo solicita en extradición. Cecilia Cubas fue secuestrada en septiembre del 2004 y encontrada muerta en una vivienda de Asunción en febrero del 2005.
El 13 de diciembre del 2004, Granda fue detenido en Caracas y trasladado a Bogotá, donde quedó detenido. El operativo que fue calificado como un “secuestro express” por el gobierno de Venezuela, generó un “impasse diplomático” sin precedente en las relaciones bilaterales.
Sin embargo, desde que salió de prisión e ingresó a la sede del Episcopado en Bogotá, la cual le sirve de refugio, garante y escudo protector, no ha cesado de proclamar que él es un “rehén del Gobierno”. Detrás de esa inconsistencia ampulosa, de esa armadura dialéctica innecesaria en estos tiempos de globalización, consumismo y propiedad privada, se oculta un hombre que teme ser acusado de traidor por su propia organización. Su situación es delicada. Granda camina por la delgada línea roja. La televisión y la prensa se empeñan en mostrarlo como un imbécil que solo quiere salvar su pellejo y no enojar a sus patrones de las FARC.
Ha salido en libertad, es cierto, pero esta enjaulado entre íconos celestiales, oraciones y temores. La peor cárcel es la que no se ve. El gobierno de Francia que logró su excarcelación a cambio de un compromiso internacional con Colombia, (el G-8 ya se pronunció), le exige su intermediación para conseguir la liberación de una de sus súbditas.
Granda, se muestra inmune a exhortaciones morales y gana tiempo para irse a Cuba. Dice estar buscando una salida al acuerdo humanitario pero no encuentra la llave de la puerta. Escucharlo es asistir a un monólogo antiguo lleno de lugares comunes y viejas consignas de manual. Nada nuevo bajo el sol. Asegura que el secuestro, la extorsión y la intransigencia son armas de legítima defensa frente a un gobierno que se muestra reacio a despejar Florida y Pradera para hablar de canje.
Para las FARC los secuestrados representan mucho más que un botín económico: son la contraseña que les permite sentarse a la mesa con el poder político, para hablar de reivindicaciones y proponer imposibles. Sin ellos, los espera la selva, los mosquitos, los bombardeos gubernamentales y el olvido.
Con la liberación de los guerrilleros sin contraprestación alguna, el presidente Álvaro Uribe ha realizado una sorpresiva maniobra, que tanto el grupo subversivo como la comunidad internacional tardarán un tiempo en asimilar y cuyos resultados dependen en demasía del locuaz “canciller” de las FARC.
Mientras tanto, en la sede de la Conferencia Episcopal, este revolucionario de mármol, espejos y café con leche, lee a Santo Tomas de Aquino esperando mensajes que no llegan. Como en la novela del Nóbel García Márquez, él no tiene quien le escriba y sus colegas de las FARC- EP ya han divulgado que no lo respaldan ni le autorizan a hablar en nombre del Secretariado. Si espera ayuda divina está en el lugar indicado.
Rodrigo Granda es el personaje de moda: en Paraguay lo requiere la justicia, Francia lo precisa para un trabajo fino y en Colombia nadie le cree pero pocos se animan a desoírlo.
¿Le compraría usted un auto usado a éste caballero? ¿Cree en la sinceridad de las FARC para lograr un acuerdo humanitario? ¿Cree en el gobierno?
No hay caso: Dios es colombiano…
-
Creado por jlinares50
10:03:39