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Archivo para: Julio 2007

27.07.07

Peñate, ¿Un farsante?

Se fue Andrés Peñate del DAS, la agencia de inteligencia más poderosa de Colombia. Una simple carta de renuncia y adiós pampa mía: si te he visto no me acuerdo. ¿Las razones? Trabajaba a pérdida. El vil metal, la remuneración regular asignada por el desempeño de tan alto cargo en el organismo de seguridad, no le alcanzaba para coronar la empinada cuesta de llegar a fin de mes: sudaba la gota fría. Se sospecha, incluso, que pasaba hambre. Solo el amor a la camiseta nacional y una generosa vocación de servicio a la sociedad, lo mantenían firme en el puesto de lucha, mientras su estomago y su familia sufría. Pobre tipo. ¡No hay derecho!...

“Mi precaria situación financiera – dice Peñate en su conmovedora misiva de renuncia enviada al presidente Uribe - ante el agotamiento de los ahorros personales con los que he cubierto muchas de mis obligaciones familiares durante estos años, no me deja más opción que la de aceptar una oferta en el sector privado”

Andrés Peñate Giraldo, ¡Un verdadero patriota!, un sacrificado por la causa que seguramente la historia se ocupará de poner en un sitial de honor o, la justicia de los hombres en una celda segura. El tiempo, sólo el tiempo, se encargará de decirnos los motivos reales de su abrupta partida del DAS.

Si bien no es políticamente correcto, ventilar temas de dinero con el presidente cuando hay otros asuntos sociales que afligen a la atribulada patria del sagrado corazón, parece que el tema no era nada nuevo.

El anterior director del DAS, Jorge Noguera Cote (“Pongo las manos en el fuego por él”, dijo Uribe) ya nos había sorprendido con su negativa de venir a Colombia (se encontraba en Estados Unidos de vacaciones) a rendir indagatoria a la Fiscalía, acusado de borrar archivos de paramilitares y narcotraficantes; argumentaba falta de recursos económicos para su desplazamiento. Amigos personales, (¿del Magdalena medio?) tuvieron que reunir "unos pesitos" para que su hombre de confianza enfrentara a la justicia y demostrara su inocencia…

¿Qué son 25 o 30 salarios mínimos mensuales para hombres tan brillantes como Peñate? El 80% de la población colombiana que gana el mínimo no tiene los compromisos sociales de este “bon vivant” con muchos “Miami(s)” encima, aspecto light y sonrisa postiza de galán maduro.

Los funcionarios públicos, no vale negarlo, son una raza especial. Son individuos capaces de rechazarle en la ventanilla la mesada pensional a una anciana en sillas de ruedas, sólo porque le falta un sello o la fotocopia del despacho no funciona. Gente gris que se gana la vida mortificando a sus semejantes. Puntillosos burócratas de pelo en pecho, que cumplen su destino de perros gregarios de la administración central.

Ellos no se van, los echan o se hacen botar por sus acciones, no siempre santas. Luego, por supuesto, se encargan de comerle el hígado al Estado a través de demandas.

La gente honrada tiene indicios que Andrés Peñate tenía otros motivos para alejarse de la cúpula de la agencia secreta ("El DAS no es una agencia secreta, es una agencia que guarda secretos"). El daño estructural que encontró en el DAS, y que no supo o no pudo solucionar durante su gestión, puede haber sido el detonante de esa renuncia disfrazada de factor monetario. Una entidad excesivamente inclinada a las escuchas telefónicas ilegales y al seguimiento de políticos opositores. Se habla hasta de cerrarlo o anexarlo a algún otro organismo de seguridad. ¡Hay tantos!

En abril, el Presidente Álvaro Uribe llamó a una inusual conferencia de prensa en palacio. Al Gore, el ex vicepresidente de Estados Unidos, durante la administración Clinton, ahora comprometido en tareas ecológicas, había rehusado a compartir escenario con él durante un foro ambiental en Miami.

Indignado Uribe, acusó a los miembros del Polo Democrático, en especial a Gustavo Petro, de haber realizado un lobby con los jerarcas del partido Demócrata de aquel país para “boicotear” su visita. “Tengo pruebas, grabaciones” dijo en tono desafiante.

Todos, periodistas, políticos y empresarios presentes en la rueda de prensa miraron a Peñate con inquietud. El síndrome de las “chuzadas” telefónicas invadió el recinto. Su destino, creo, quedó marcado esa noche.

Solo faltaba la consabida desmentida oficial de labios del elocuente Ministro de la Defensa Juan Manuel Santos en el Congreso.

Quedan en el aire preguntas obvias: ¿Acaso, Peñate, no sabia el salario que iba a devengar cuando ingresó en el DAS?, ¿O fue qué en el camino le bajaron el sueldo? ¿O le pagaban por comisión? ¿O los que le pagaban, salieron de circulación?

¡Grande Peñate!: Miami está de temporada…

Se "escuchan" legalmente nombres de sucesores. Sueldo a convenir... Enviar hoja de vida a Casa de Nariño. ¡URGENTE!

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24.07.07

Al diablo con este cura

Otro ladrillo en el muro de la vergüenza acaba de agregar el Tribunal Eclesiástico de Bogotá, al conceder la “presunción de inocencia” al padre Efraín Rozo Rincón, nacido en Chiquinquirá (Boyacá) en 1928; un ex ciclista, especialista en persecución individual y por equipos a jóvenes seminaristas del Colegio Mayor.

La fumata blanca del alto Tribunal Eclesiástico (cualquier parecido con la Justicia Penal Militar es pura coincidencia), constituye una burla a la sociedad, a su feligresía y una "vía dolorosa" hacia la impunidad.

Rozo, un “arrepentido social” que busca el empate sobre la hora (tiene casi 80 años), antes de enfrentar la definición por penales con la justicia Divina, había admitido el año anterior, a través de un video casero, haber abusado sexualmente de dos menores de edad en 1969. Luego de esa “blanqueada de conciencia” y quizás asesorado por los mismos miembros del Tribunal que lo acaban de absolver, se echó atrás y negó haber dicho lo que dijo.

La opinión pública sospecha que el fallo de inocencia por prescripción, es una burda maniobra legal (léase encubrimiento) que le evitará a la Arquidiócesis afrontar futuras demandas e indemnizaciones por parte de las victimas del padre Rozo u otros.

Es fama que todo cura tiene una sobrina a la mano para "casos de necesidad y urgencia"; Rozo, introdujo la variante del sobrino. Los pormenores de esa sórdida relación que ofende al bajo mundo del arrabal son irrecuperables e infinitos.

Se sabe que Ernesto Rozo sobrino del religioso, lo denunció ante las autoridades de Estados Unidos y el “pastor” aceptó los cargos. Convirtiéndose en el primer reconocimiento público de un sacerdote colombiano en prácticas de pederastia. En los próximos días, la Arquidiócesis de los Ángeles deberá cancelar más de 650 millones de dólares en inmdenizaciones, a las víctimas de abusos sexuales perpetrados por clérigos locales, incluidos los de Rozo.

La oscura historia del padre Rozo, elevado a la categoría de prócer deportivo, por la “high society” bogotana de los años 60 y 70, es conmovedora pero de ninguna manera original. La Iglesia más preocupada por la salud económica que por la moral de sus miembros, afronta desde hace mucho tiempo una grave crisis de valores en su seno.

Los casos de curas que predican el evangelio con la bragueta abierta se han ido multiplicando en el mundo y amenazan con resquebrajar las estructuras de una institución que necesita de una urgente mano de barniz moral en sus paredes.

En las últimas décadas y por diferentes causas, la Iglesia se ha visto sacudida por escándalos que han puesto en entredicho su prestigio como garante de la moral pública.

En los años 70, durante la dictadura en Argentina, la Iglesia fue la encargada de bendecir las torturas y los aniquilamientos selectivos de los enemigos del régimen. Incluso se sospecha que escondía en sus conventos y tierras a prisioneros políticos que luego serían “desaparecidos” o muertos “cuando trataban de huir”. En el juicio al ex capellán de la policía bonaerense Christian von Wernich que se ventila por estos días en Argentina, (“a estos hay que acabarlos a todos, gritaba mientras le aplicaba “picana” a los detenidos”), están saliendo a flote siniestras revelaciones del clero para “bajarle los humos” a la rebeldía opositora.

En los 80, fue el “affaire” del Vaticano con el Banco Ambrosiano, “el banco de dios” lo que salpicó a la blanca sotana papal. Los protagonistas principales de aquel devastador desprestigio que sufrió la Iglesia católica, en tiempos modernos fueron, el intrigante arzobispo Paul Marcinkus y el banquero líder en la Finanza católica, Roberto Calvi. Este último apareció colgado del cuello, con dos seguros ladrillos en los bolsillos, en el puente de Blackfrias, en el centro de Londres en junio de 1982.

Las diabluras del padre Rozo que la Iglesia colombiana trata de archivar en el cajón de la historia a través de un veredicto amañado, abre aún más la brecha existente con la sociedad civil y pone a esta institución bajo la luz de la sospecha permanente.

El celibato en el ejercicio del sacerdocio, por otra parte, es una asignatura pendiente que los purpurados y el Vaticano en algún momento tendrán que revisar.

Cuando la Iglesia sufre es que puede decirse que triunfa; el sufrimiento la purifica, la ennoblece, la dignifica, la hace creíble, confiable e invencible ante los ojos de Dios y su pueblo.

Que la muerte me pille confesado...¡por mi madre!.
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20.07.07

Fontanarrosa: no te vayas campeón

Luego de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, murió a la edad de 62 años, Roberto “El Negro” Fontanarrosa, escritor, dibujante y humorista, nacido en Rosario, Argentina. Desde el 2003 padecía de esclerosis lateral amiotrófica, enfermedad neurológica que lo fue lentamente inmovilizando, hasta dejarlo quieto para siempre, dentro de la historia del humor moderno.

Pero la muerte que nos roba a los seres amados también de un modo secreto y misterioso los inmortaliza en el recuerdo colectivo. “EL NEGRO” (así con mayúsculas), caminaba por la vida con la luz encendida. La característica del genio consiste en estar desposeído de lo que más comúnmente poseen los hombres normales y en exhibir sin dificultad un reflejo de lo que es propiamente dote del creador.

El Negro Fontanarrosa cumplía su destino de dibujante de la mano de personajes siniestros y poco recomendables como “Boogie, el aceitoso”: un matón de historieta de aspecto despreciable, rudo hasta el punto de la crueldad que remataba sus aventuras con un lacónico “shit” o el memorable y no menos picante “Inodoro Pereyra, el renagáu”; personajes que le sirvieron para escalar posiciones en la consideración popular.

Pero el fútbol era su real pasión. Con íntimo bochorno se sabía más apto escribiendo cuentos y novelas sobre este deporte, que acercando el balón al área enemiga. Una frase delata ese amor que no supo de infidelidades: “Yo crecí queriendo ser como Ermindo Onega y no como Julio Cortázar”, decía “El Negro” estableciendo una doble línea de cuatro, cuando sentía que algún periodista lo acorralaba en busca de respuestas sobre su vocación literaria.

Amigo del tablón dominguero, del sudor, del músculo y de la gambeta florida, ostentoso hincha de Rosario Central, (“Con cada partido envejezco diez años”), Fontanarrosa supo captar como pocos y trasladar al papel el lenguaje de las gradas y adobarlo con una prosa lúcida, directa, donde dejaba trascender trazos de su innegable conocimiento del juego.

Llevaba su fanatismo por Rosario Central (el equipo del mítico Che Guevara) a extremos inimaginables: “Mi mujer sólo me despertó temprano el día que Maradona firmó para Newell’s” decía, para justificar sus largas siestas de verano. Entre el escudo de la institución y el logo de Kappa, la actual camiseta de Rosario Central, luce altiva, orgullosa una caricatura del maestro denominada “canaya”. Una muestra de amor filial a la divisa que “El Negro” legó a las generaciones futuras.

Sus libros, cuentos y novelas: “Puro fútbol”, “Área 18”, “No te vayas campeón”, "19 de diciembre de 1971", “El mundo ha vivido equivocado”, constituyen verdaderas joyas literarias del género.

En el 2004, Fontanarrosa fue el invitado estrella del III Congreso de la Lengua que se realizó en la ciudad de Rosario. Su presencia y sus palabras terminaron por ser lo más sobresaliente y recordado del evento. Un homenaje a la sonrisa y a la inteligencia que comenzó con preguntas inquietantes sobre la relación de las palabras: “¿Por qué son malas las malas palabras? ¿Le pegan a las otras palabras? ¿Son de mala calidad, y cuando uno las pronuncia se deterioran?”, planteó el rosarino ante una audiencia de sobrios elefantes cervantinos.

En su ponencia abordó la cuestión de “la triste función de los puntos suspensivos” en el reemplazo de términos soeces, y defendió la potencia expresiva de un “¡carajo!” o un “¡mierda!” colocados y expresados en el momento justo y en un contexto adecuado. Los miembros de la Real Academia de la Lengua se miraban perplejos, mientras el público deliraba. El Negro había conseguido contagiar con su humor a la selecta parroquia y poner el teatro patas arriba con su “macanuda” exposición.

Roberto “El Negro” Fontanarrosa fue un personaje que recorrió el mundo con el noble propósito de asombrar con anécdotas, cuentos y metáforas la vida de los otros.

Nunca se pareció a su leyenda: Pero se fue acercando…

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16.07.07

Trinidad y la justicia gringa.

La justicia norteamericana es una señora que no goza de buena reputación. Se presenta en sociedad como una dama seria, altiva, ecuánime pero tiene distintas miradas a la hora de emitir sus fallos. Debajo de su maquillaje esconde un rostro lleno de sospechosas cicatrices y cirugías de última hora. La soberbia, la arrogancia, la parcialidad y la doble moral la convierten en una institución impredecible, peligrosa.

Estados Unidos se considera un pueblo amante de la libertad y de la justicia (Freedom and Justice), pero sus gobiernos no dudan a la hora de someter esos dignos y virtuosos postulados a su conveniencia económica o política. La Defensa de su Seguridad Nacional son los “nobles” propósitos que la animan a abrir las compuertas de la agresión externa. La invasión a Irak, so pretexto de encontrar armas de destrucción masiva y salvar de paso al mundo, atropellando a un pueblo soberano, son leves transgresiones al orden de las leyes internacionales. Para no hablar de ese limbo jurídico en que mantiene a los supuestos terroristas en la base de Guantánamo, Cuba, “retenidos”, sin Dios y sin ley.

Otra perla en el joyero de la vergüenza fue la liberación en abril de este año, del terrorista, torturador y asesino Luís Posada Carriles. En 1976, Carriles hizo estallar en el aire el vuelo 455 de Cubana de Aviación. La jueza federal de El Paso, Texas, Kathleen Cardone, le concedió la libertad bajo fianza. Arregló con money un acto genocida y de flagrante terrorismo.

A enfrentar a esta justicia norteamericana envió el gobierno Colombiano, en el 2005 a Ricardo Palmera, alias “Simón Trinidad”, capturado en Ecuador un año antes y supuesto miembro del Secretariado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC. El guerrillero se convirtió en el primer miembro de esa organización subversiva en ser extraditado a Estados Unidos, bajo los cargos de secuestro y narcotráfico.

El 16 de octubre de 2006, jueces y jurados con enormes dificultades para ubicar en el mapa a Colombia, menos, conocer la terrible violencia que la azota, fueron los encargados de escuchar a Simón Trinidad, quien se presentó ante la audiencia como una especie de luchador por la libertad involucrado en temas sociales.

Trinidad negó desde el principio ser integrante del Estado Mayor Central de las FARC y de estar comprometido en actividades de narcotráfico como aseguran los organismos operativos y de inteligencia del gobierno nacional. También negó tener vinculación con la “retención” de los tres americanos.
La elocuencia con la que defendió sus principios libertarios logró conmover, sembrar dudas y dividir al Jurado. El 22 de noviembre los 12 jurados (cuerpo compuesto por individuos desempleados, jubilados y “amas de casas desesperadas”), no lograron alcanzar un veredicto unánime a la hora de declararlo culpable, por el plagio de los tres contratistas en las selvas del Caquetá y el juicio fue anulado.

Repuesto de ese primer e inesperado tropiezo, el gobierno de Álvaro Uribe concibió entonces otro plan que sellaría la suerte jurídica de Simón Trinidad y obligaría a su inevitable condena: envió a Washington, en calidad de testigo estrella, al sub-intendente Jhon Frank Pinchao, quien había logrado fugarse de un campamento guerrillero luego de ocho años de cautiverio.

Frente al jurado, Pinchao entregó detalles de su cautiverio y finalizó asegurando que durante el mismo, jamás vio a Simón Trinidad merodear el campamento o escuchó algo sobre él. Este contratiempo (setback) para el gobierno de Colombia y la desprolijidad con que manejó el caso fue puesto en evidencia.

Cuatro de los cinco cargos que se le imputaban a Trinidad en este nuevo juicio fueron anulados. Sólo quedó en firme el cargo de conspiración (la justicia gringa prevé penas de 30 a 60 años), para secuestrar a los ciudadanos estadounidenses Keith Stansell, Thomas Howes y Marc Gonsalves todos “contratistas” (eufemismo de espías) del Pentágono.

La sentencia para Simón Trinidad por conspiración se producirá recién en dos meses. La dama de ese rostro lleno de cicatrices y cirugías plásticas que es la Justicia gringa interviene y por medio del departamento de Estado y Justicia de Estados Unidos acaba de lanzar su “oferta de temporada”: promete “ablandar” la condena, si las FARC liberan a los tres americanos secuestrados. Lo que constituye un insulto, una bofetada para un país que vive en luto permanente como consecuencia, entre otras cosas, de la violencia insurgente.

Ante esta posibilidad gobierno y pueblo no ocultan su decepción. Colombia es la que pone la sangre, el dolor, el llanto, las manifestaciones de rechazo al secuestro, los escombros del terrorismo, los desplazados por la violencia y la pobreza extrema que provoca conflictos sociales.

El departamento de Estado y de Justicia de Estados Unidos enfatiza que no negocia jamás con terroristas…su Fiscalía lo hace… es un procedimiento casi regular.

La farsa continúa…

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11.07.07

Todas las voces, todas

Después del paso del “huracán pueblo” el jueves último, el que abarcó con sus generosas alas a todos los rincones de Colombia, llega la hora de recoger los papeles, las banderas y distinguir en la espesura asfáltica, a todas esas voces llenas de dolor, aflicción y sentimiento que transitaron por sus calles en nombre de los secuestrados.

Manifestación sin precedentes que sirvió para comprobar la existencia de una marcada división entre la opinión pública y la política pública.

Es ahora tiempo de balances, de sumas, restas y de los falsos positivos que entregan las bases políticas. Cada sector de la vida nacional concurrió a la manifestación portando en sus mochilas su propio plan de vuelo. Movilizados por diferentes motivos e intereses. A todos los guiaba por lo menos en la superficie, un espíritu altruista: marchar en defensa de la dignidad humana. Los unía el temor, la vergüenza, el espanto…. Fue un grito, sincero, emocional y una parada hibrida donde convergieron diferentes vertientes políticas e instituciones emparentadas con los derechos civiles.

Sin embargo el ciudadano de a pie, quien caminó las amplias avenidas de las distintas ciudades colombianas, quien detuvo su automóvil y sacó su pañuelo blanco o simplemente estuvo parado al lado de la vía, entre resignado y esperanzado, percibe a los actores del drama local con cierta desconfianza. Veamos:

La Iglesia: Parece estar más preocupada por la salud económica que por la moral de sus miembros. Poco ruido y pocas nueces. Trabaja en silencio por la liberación de los secuestrados, pero el pueblo raso comienza a sospechar que predica entre hombres de piedra y pocos la ven como parte comprometida en el conflicto. Ha dado albergue al “canciller” de las FARC, Rodrigo Granda, por cuestiones humanitarias casi en el mismo periodo en el que los guerrilleros asesinaban a los diputados del Valle. Rinde cuentas sólo ante Dios y ante la historia…

El Gobierno: Habla a través del todopoderoso, contradictorio y beligerante, presidente Álvaro Uribe quien emplea un lenguaje de barricada que poco ayuda a disipar el caldeado olor a pólvora. Está convencido que el único medio para recuperar a los secuestrados es bajo el imperio de la fuerza. (Uno puede creer en la fuerza bruta, pero la razón bruta es inaceptable). Ha dado muestras contundentes y tiene poder de fuego para encarar varias guerras dialécticas. Al mismo tiempo que desacredita a la oposición, ataca a la prensa (remember Semana) y le alza la voz al “big brother” americano por la firma del TLC. Los cadáveres de los 11 funcionarios sacrificados, parecen representar para su gobierno más un “arma política”, un caso para mostrar internacionalmente sobre la barbarie insurgente, que un gesto humanitario hacía los familiares de las víctimas.

La guerrilla: Asesinos por naturaleza. Ha hecho de la industria del secuestro su medio de vida. Su Secretariado tiene, suponemos, un proyecto para tomar el gobierno, pero le cuesta definirlo. Tal vez el plan consista en crear, caos, pánico y terror en la población controlando sus destinos sociales. Hace tiempo que se apartaron de la hoja de ruta de la década de años sesenta y setenta (los ideales del mayo francés) y ahora trafican con la muerte, la desolación, la cocaína y la desesperanza. Los secuestrados son su botín de guerra. Quieren el despeje para demostrar poderío ante la audiencia extranjera; obligar a negociar al alto gobierno y torcerle el brazo a Uribe. La gran ironía es que hasta el gobierno de Estados Unidos quiere negociar con ellos para la devolución de sus tres nacionales. Uribe lo considera una claudicación.

La clase política: Magos en el uso y el abuso de las palabras vacías. Hábiles promotores del Lampedusa dixit: “que todo cambie, para que todo siga igual”. Se critican, se culpan y se disculpan entre ellos. Los secuestrados son un tema álgido en sus agendas. Ellos están para discutir jubilaciones de privilegio, quién sucede a quién y entregar condecoraciones a sus pares… por supuesto.

El pueblo: El verdadero doliente de una situación que abruma y entristece, está cansado, indignado, asqueado de tanta violencia sectaria. La puja por garantías que exigen las FARC, para devolver los cadáveres de los diputados asesinados en cautiverio, es un nuevo episodio de esta sinrazón.

Esa sociedad fue la que salió a manifestarse el 6 de julio reclamando un escenario de diálogo, no de confrontación. Sabe que al alma guerrillera poco la conmueven esos arrebatos populares, pero lo intenta con determinación y fe. “Una crisis es mitad una catástrofe, mitad una oportunidad”, decía el Premier Inglés Winston Churchill.

Todas las voces, todas, todas las manos, todas, unidas y solidarias en un solo abrazo, exigiendo la libertad y el pronto regreso a casa de todos los secuestrados.

¿Usted piensa que sirvió para algo la marcha del 6 de julio?

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